TALLER DE CONSTELACIONES FAMILIARES
Dirigido por Mª José Trueba
- Lugar: Centro de Psicoterapia y Desarrollo Humano EKHIA
- Direccion: Resurreccion Mª de Azkue 6 1º San Sebastián.
- Fechas: SABADO 25 de Febrero de 2012
- Horarios: de 10 a 14 h. y de 16 a 20 h.
- Inscripcciones: Malen Odriozola 650453553 o 943225610
- 90 euros
- Contacto con M José Trueba 661253565
TALLER DE REBIRTHING - Dirigido por Mª José Trueba
- Lugar: Centro de Psicoterapia y Desarrollo Humano EKHIA
- Direccion: Resurreccion Mª de Azkue 6 1º San Sebastián.
- Fechas: Sabado 10 de Marzo de 2012
- Horarios a concretar
- Inscripcciones: Malen Odriozola 650453553 o 943225610
Contacto con Mª José Trueba 661253565
QUE SON LAS CONSTELACIONES
FAMILIARES COMO SE TRABAJA EN CONSTELACIONES FAMILIARES La persona que quiera trabajar un asunto que le
hace sufrir expresa el motivo que desea constelar y
los sucesos importantes ocurridos en la familia, no
los pensamientos ni sentimientos ni juicios.
Después elige a representantes para aquellas
personas que integran su sistema familiar actual
(pareja, hijos, etc...) o de origen (padres,
hermanos
.), incluyendo un representante para
sí mismo colándolos en un espacio
determinado y orientándolos intuitivamente. A
partir de ahí se despliega la dinámica
de comprensión de los fenómenos y del
sistema familiar. La finalidad última de una
constelación es la sintonía del
participante con su propio destino.Así, a
través de la apertura a la propia realidad
familiar, la exteriorización y
comprensión de los sentimientos de los
participantes y finalmente el uso de frases curativas,
gestos corporales, se forma e interioriza una nueva
imagen encaminada a soluciones alternativas y al
asentamiento consciente con el propio destino. Cuando la imagen interna y respeto están
unidos, cuando se hace consciente lo inconsciente, se
vive y se toma la realidad tal cual es, y la persona
sigue su curso de vida fluida y libre. Mis experiencias y logros obtenidos en Constelaciones
Familiares no se pueden expresar con palabras, lo
importante es que funcionan; se restablece el equilibrio
conectando con las fuentes de la fuerza que la propia
familia alberga para cada uno de sus miembros entrando en
sintonía con el alma familiar en conexión
con la Gran Alma que todo lo une y dirige. Ante un hecho, situación, personas, la familia,
tenemos una imagen, unos pensamientos, unos sentimientos,
que tienen sus efectos. En un problema hay, posiblemente
un desorden que lo está originando. Las
constelaciones Familiares permiten descubrir las
dinámicas ocultas e implicaciones
sistémicas, restablecer el orden familiar, de
trabajo, de pareja, de relaciones
fácilmente y cambiar esa imagen y la
comprensión del problema. La nueva imagen obra sus
efectos positivos, da alivio e integración, no
solo para la persona que constela sino también
para todas las personas implicadas. Desde nuestro nacimiento, todos formamos parte de un
sistema familiar y estamos ligados por profundos lazos de
amor y lealtad, lo reconozcamos o no. A este sistema
pertenecen nuestros padres, hermanos, cónyuges,
hijos, las generaciones pasadas y las personas que de
alguna forma se han visto implicadas en el destino de
nuestra familia. El sistema familiar tiene una conciencia común,
que vela por los derechos de todos sus miembros, Cuando
una persona del sistema sufre un destino especialmente
trágico, o fue excluido, menospreciado y olvidado,
en las siguientes generaciones, se producirán
identificaciones sistémicas, es decir, un miembro
posterior de la familia, movido por la conciencia
familiar y sin saberlo, representará a aquel que
fue excluido del sistema familiar. Estas implicaciones pueden manifestarse como
trastornos físicos, psíquicos, en la
dificultad de encontrar pareja, en el trabajo, en un
comportamiento conflictivo con algún miembro del
sistema familiar, etc. En el trabajo de Constelaciones Familiares, las
dinámicas e implicaciones que generan desdicha,
salen a la luz y en el restablecimiento del respeto
aparecen soluciones que hacen fluir el amor para el
bienestar de todos los miembros de la familia. Maria José Trueba.
Por
Mª José Trueba, Consteladora.
«Lo hermoso de una constelación es que
reconcilia a la familia» Especializada en terapias alternativas,
impartirá en Eibar un curso para indagar en el
interior del ser JAVIER RODRÍGUEZ/EIBAR María José de Trueba es donostiarra,
pero reside en Menorca desde hace 33 años.
/ María José de Trueba, una donostiarra
afincada desde hace tres décadas en Menorca,
propone la consecución del bienestar
físico, mental y espiritual a través de
las llamadas 'constelaciones familiares', una terapia
alternativa a las ciencias sicológicas con
creciente aceptación y que busca
solución a los problemas interiores de la
persona tomando como referencia el sistema familiar.
Así lo expondrá el sábado en un
curso organizado en Eibar por la Asociación
local Amandria. -¿Qué son las constelaciones
familiares? -Es un método de intervención
terapéutica. Para que una persona pueda
desarrollarse libremente en su vida es importante que
tenga delimitado su puesto en su sistema familiar.
Aquí a la persona no se la mira como individuo,
sino que se la ve en todo su sistema familiar, algo
importante porque muchas veces está bajo la
influencia de fuerzas, de hechos que ocurrieron en
generaciones anteriores, o simplemente porque en la
familia actual no está en su sitio. -¿A qué se refiere? -Igual esa persona está haciendo de hermano
mayor, cuando se es el menor, o de padre o madre
siendo hijo. Entonces, todos estos desórdenes
crean conflictos, problemas, y a veces una persona no
se siente a gusto consigo misma porque no está
dando el máximo a su alcance. Podría
refugiarse en el ámbito familiar y encontrar
soluciones. -¿Una terapia de grupo? -Sí, aunque también se puede hacer de
forma individual, porque hay personas que no desean
exponer públicamente su caso. -¿Cómo se desarrolla la terapia? -Cuando en un grupo una persona desea aclarar algo
de su vida, expone el problema. Primero elige
representantes, luego los posiciona en función
de lo que sienta y, después, se retira. Lo que
pasa ahí es algo mágico, porque cada
sistema familiar tiene su alma y en cuanto se produce
algún desorden surge el conflicto. Así
es como la persona puede ver lo que ocurre en su
familia, o tal vez ocurrió, junto a las salidas
al problema. Ver la realidad -¿Es necesario hacer partícipes a los
demás de tus experiencias vitales y miedos a
través de una escenificación? -No hace falta, porque es una comprensión
tal de todo que la persona lo ve desde una realidad
distinta a cuando lo vivió. -¿Quiénes recurren a ustedes durante
estas sesiones? -Es adecuado para cualquiera que desee comprender y
cambiar su esquema de actuación, ver la vida de
otra manera o aclarar problemas de origen familiar,
profesional o de pareja. Hay cosas de sus vidas y de
sí mismos que no les gustan y a través
de estas terapias ven la salida. No hace falta que
intervenga yo, ni cuestión de creencias, sino
que la persona se percata de lo que está
sucediendo. También hay que tener en cuenta que
existe un orden muy natural, según el cual
todas las personas de una familia tienen el mismo
derecho a la pertenencia y los hijos deben respetar a
los padres como son, sin juzgarlos, criticarlos, ni
pedirles nada. Conflictos pendientes -¿Se encuentran soluciones efectivas a los
problemas? -Es casi milagroso, en cuanto a que se produce un
cambio de percepción por parte de una gran
mayoría, puede que un 90%. Hay que tener en
consideración que cuando una persona va
ahí es que realmente quiere y está
predispuesta a que se produzca ese cambio. Si funciona
mentalmente y no quiere ir, ni se molesta en ir a una
constelación familiar. -Así, que hay que acudir predispuesto a
encontrar el camino. -En efecto, no perdemos el tiempo en lo que se
piensa o en lo que se cree, sino que vamos al foco de
la solución. La teoría se basa en los
hechos que hubo o en los que hay, pero al margen de lo
que pienso, siento y creo. -¿Con qué aspectos se relacionan
nuestros temores? -Con no ser uno mismo, ése es el mayor
problema. Lo que más le preocupa al ser humano
es separarse de sí mismo. -¿Por qué? -Ha habido una concepción, gestación,
nacimiento, primeros años, unas costumbres y
normas familiares que de adultos ya están
caducadas. También, porque se vivieron
negaciones, se percibió rechazo, abandono,
dolor y sufrimiento. Todo eso queda marcado en el ser
humano y, ahora, ya adulto, es capaz de solucionar
cualquier conflicto del pasado. -¿Así que no nos conocemos? -Eso le sucede a la mayoría. Vienen como una
ruina y salen como palacios, pero el mérito es
de ellos mismos, no mío, es el ser humano, que
se cree que no puede, que no sabe, que es
difícil; tiene una serie de cargas mentales y
todo cambia cuando se da cuenta de que son unas
mentiras que él mismo ha creado. Entonces va
dejándolas y reencontrándose consigo
mismo. -¿Cómo se llevan con los
psicólogos? -Hay muchos metidos a consteladores familiares. En
mi caso, empecé en Alemania, la cuna de estas
prácticas a través del psicoterapeuta
Bert Hellinger, y allí el verdadero nombre es
'poner en orden la familia'. Aquí es de otra
manera, pero se trata de que cada uno de la familia
esté en su puesto y desde ahí pueda
vivir su momento plenamente. -¿Es ese el objetivo final? -Lo hermoso de constelaciones es que reconcilia a
muchísimas personas de una familia, incluso
generaciones, y la frase más popular
después de una experiencia nuestra es:
¿Qué alivio! -¿Por qué? -Es gente que toda su vida había soportado
una carga porque sí y que se da cuenta de que
ya no es necesario y la puede soltar, o que arrastra
sensaciones de culpa ajenas a uno mismo y pueden
conducir a la enfermedad. Una vida ecológica -¿Qué tiene de
psicoanálisis? -Nada, porque además el psicoanálisis
en la actualidad va muy despacito y esto es de golpe.
Es como echar todo a la basura, en un cubo, y dejarlo
ahí. -¿Y esa liberación es definitiva? -Una vez que se llega a la solución ya no se
necesita recordar el problema. -¿La estructura familiar está en
decadencia? -Yo estaba muy dividida y, después de
constelaciones, me siento muy unida a mi familia y a
mis antepasados. Soy donostiarra, me casé con
19 años y tuve tres hijos, pero me
instalé en Menorca hace 33 años y me
aparté de todo, empezamos una vida libre. Para
mí no tiene nada que ver mi sentimiento de
entonces en relación a la familia y el de
ahora, ya que siento la fuerza de mi familia y de
todos mis antepasados. -¿Cuándo se introdujo en este
campo? -En 1983 me inicié con la respiración
conectada consciente y me dí cuenta en la que
yo podía resolver todos mis problemas. Luego
seguí con otras técnicas y me hice
profesional en 1993. Vivo en el campo, bastante
apartada y con energía solar, cogiendo
leña, cerca del bosque. Llevo una forma de vida
muy ecológica y, al mismo tiempo, separada, lo
que me hace desconocer lo que hay por el mundo, pero
gracias a este trabajo me siento unida y entiendo lo
que es una familia. -¿Considera que la gente les ve dentro de la
normalidad o les catalogan de esotéricos? -Ya digo que llevo una vida separada del mundo,
pero cuando me inicié en Alemania allí
la gente ya conocía todo sobre constelaciones,
órdenes del amor y de las relaciones
familiares.
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