ATRAER LA ABUNDANCIA
Por Joe Vitale
 
 
Sepa lo que no quiere
 
 
La mayoría de la gente con la que hablo a diario sabe lo que no quiere. "No quiero este dolor de espalda." "No quiero esta jaqueca." "No quiero hacer estas cuentas." "No quiero batallar en mi negocio". Todos conocemos esta letanía. Tu mismo tienes una.
 
Desgraciadamente, la mayoría de nosotros dejamos que las cosas sigan asi. La naturaleza de nuestras conversaciones, nuestros informativos, nuestros programas de radio y televisión se enfocan en la idea de lo que no queremos. A veces nos sienta bien quejarnos, hace que no nos sintamos tan solos, nos sentimos escuchados y comprendidos e incluso a veces recibimos un buen consejo que nos ayuda con nuestro problema.
 
Pero casi nunca abandonamos este proceso de quejas. Rara es la persona que deja de quejarse para intentar tomar una actitud distinta. Pero cuando lo hacemos, comienzan a suceder los milagros y los cambios que deseamos. Saber lo que no quiere es el trampolín e estos milagros. Saber lo que no quieres es simplemente tu realidad actual.
 
Y la realidad actual puede cambiar.
 
"El hombre es un imán y cada una de sus experiencias vienen a el atraidas como por un imán a su vida.
 
 
Escoja lo que quisiera tener, hacer o ser.
 
Si te das cuenta de que puedes tener cualquier cosa, ser cualquier cosa o hacer cualquier cosa, la pregunta es: ¿Qué es lo que quieres?
 
El secreto es cambiar cada una de tus quejas por algo que SÍ quieres. Comienza a enfocarte en dónde quieres ir, no en donde estabas o donde estás. "No quiero esta jaqueca", pasa a ser "quiero una cabeza despejada". No quiero este dolor de espalda pasa a ser "quiero una espalda fuerte". "No quiero esta escasez" pasa a ser "quiero tener dinero más que suficiente para todo lo que desee". "No quiero tener que luchar tanto por mi negocio" pasa a ser "quiero que los clientes vengan a mí fácil y naturalmente".
 
Es un arte cambiar lo que no se quiere y redactarlo de nuevo en lo se que quiere. Lo único que hago es escribir lo contrario de mi queja. Vuelve la oración 180 grados. Si digo, "estoy harto de que me interrumpan cuando escribo", lo contrario sería "quiero escribir en un lugar seguro, tranquilo y sin interrupciones".
 
 
Tal vez te preguntes qué tiene que ver todo esto. ¿Por qué escribir estas afirmaciones si no me van a ayudar a pagar mis deudas o a sanar mis problemas? Buena pregunta. La respuesta es que cambiar el enfoque en lo que sí quieres te llevará en la dirección de lo que deseas. Verás, al parecer creamos nuestras vidas a partir de nuestras percepciones. Si nos enfocamos en escasez, atraemos más escasez. Si nos enfocamos en las riquezas, atraemos más riquezas. Nuestra percepción es un imán que nos atrae hacia donde queremos ir. Si no eliges conscientemente a dónde quieres ir, ite encaminarás hacia donde tu subconsciente quiere que vayas. Parafraseando al famoso psicólogo suizo, Carl Jung, "Hasta que no vuelva consciente su subconsciente, éste dirigirá su vida, y usted le llamará destino."
 
En ese aspecto, la mayoría de nosotros estamos en piloto automático. Simplemente no nos hemos dado cuenta de que podemos tomar los controles. Saber lo tú quieres te ayudará a enfilar tu vida en la dirección que deseas tomar. Pero hay algo más...
 
Acabo de almorzar con una encantadora amiga mía. Ella tuvo una sesión con su psicóloga la semana pasada y todavía seguia reluciente. Sus ojos estaban grandes y chispeantes, llenos de pasión por la vida. Me recordó que aunque pienses que sabes lo que quieres, tal vez tengas que ir más a fondo para descubrir lo que realmente deseas.
 
Ella había ido a ver a su terapeuta con la intención de crear un exitoso negocio propio. Este le preguntó "¿Con qué fin?" Después de evadir la pregunta por un tiempo, ella se dio cuenta de que quería un negocio exitoso "para probar que era una persona respetable".
 
Recuerdo que yo solía decir que quería escribir libros que fuesen bestsellers colosales. Mi terapeuta, la misma que la de mi amiga, me hizo la misma famosa pregunta, "¿Con qué fin?" Al principio me retorcía y daba razones como "lo merezco" o "quiero el dinero" o "mis libros valen lo suficiente para esto". Pero la razón verdadera, el factor motivador subyacente, era que quería libros bestsellers "para que la gente me amara y me admirara". Cuando lo dije, sentí un cambio dentro de mí. Sabía que había llegado a mi verdadero objetivo. Mi meta, mi intención, era sentir amor.
 
Mucha gente vive toda una vida siendo impulsados por una necesidad subconsciente y no reconocida. El político puede ser un niño que nunca recibió suficiente atención. La empresaria puede ser una jovencita que no se siente a la par de sus compañeros. El autor de bestsellers tal vez siga intentando demostrar que es inteligente, o digno de ser amado o admirado.
 
Alcanzamos cierto grado de libertad cuando sabemos lo que queremos pero no llegamos a caer prisioneros de nuestros deseos.
 
Cuando afirmamos un deseo, el simple hecho de declararlo hace que emerjan en nosotros todas esas cosas que nos impiden conseguirlo. Tal vez digas que quieres terminar de pagar tu casa para estar libre de esos enormes pagos mensuales, pero de repente ahí vienen las objeciones: "No gano lo suficiente como para pagar totalmente mi casa", o "¡Nadie hace eso!" o "¿Qué van a pensar mis padres?"
 
Ya sabes a lo que me refiero. Es fácil inventar objeciones. El secreto es disolver esas objeciones hasta tener claridad interior. Cuando la tengas, será mucho más fácil manifestar lo que quieres. Permíteme explicarte...
 
Una señora acudió a nuestra famosa psicóloga porque le iban a operar de cáncer el próximo lunes. Era viernes. Estaba aterrada por la operación y quería deshacerse de sus temores. La terapeuta le ayudó a disipar todos sus temores, y dos horas después, cuando se reincorporó en la mesa, ella se sintió sanada. Pero aún así acudió a la operación. El lunes, cuando los doctores la abrieron, no pudieron encontrar ningún rastro de cáncer. Ya no estaba allí.
 
¿Qué sucedió? Nuestras creencias son poderosas. La señora creyó que podía borrar las creencias que estaban causando sus temores, y así lo hizo. Pero lo que no sabía era que sus temores eran los que habían causado su cáncer. Cuando ella se libró de sus temores, el cáncer se fue, pues éste ya no tenía un hogar en su cuerpo. Ella había tomado un control consciente de su vida cuando decidió ir a su terapia con el objetivo d intentar eliminar sus creencias negativas. Ella sabía que su vida podía ser de otra manera.
 
Creamos la realidad por medio de nuestras creencias. No estoy seguro de poder explicarle esto de forma que tenga sentido. Quizás ya te hayas dado cuenta de que la gente parece tener problemas recurrentes. ¿Alguna vez te has preguntado por qué cada persona tenía siempre el mismo problema? Los que tenían problemas económicos, siempre tiene problemas económicos. La persona con problemas con sus parejas, siempre tiene problemas con sus parejas. Es como si cada persona se especializase en un trastorno.
 
Las creencias, subconscientes o no, están creando esos eventos. Hasta que las creencias que crean los eventos no sean liberadas, los eventos continuarán sucediendo. Conozco a un señor que ha estado casado siete veces. Todavía no ha acertado. Él continuará casándose y divorciándose hasta que se deshaga de sus creencias subyacentes que causan que sucedan estos eventos. Y mientras continúa casándose y divorciándose, culpará a los demás por sus problemas, tal vez culpará al destino, o a Dios. Pero como usted leyó anteriormente, "Hasta que no vuelva al subconsciente consciente, éste dirigirá su vida, y usted le llamará destino."
 
¿Cuáles son tus creencias?
 
Examina tu vida. Lo que tienes es el resultado directo de tus creencias. ¿No eres feliz? ¿Tienes deudas? ¿Matrimonio en mal estado? ¿Te sientes fracasado? ¿Mala salud? Tus creencias están creando estas experiencias en tu vida. En un sentido muy real, una parte de su ter quiere lo que tienes-con todo, incluso los problemas.
 
Recuerdo que el gurú de motivación personal Tony Robbins comentaba acerca de una señora esquizofrénica que sufría de diabetes cuando estaba con una personalidad y estaba totalmente saludable con otra personalidad. Las creencias forman la personalidad. La señora con diabetes tenía creencias que creaban la diabetes. Es evidente que si usted cambia sus creencias, cambia la situación.
 
 
¿Cómo se cambian las creencias? Hay que comenzar seleccionando lo que quieres para tu vida. En el momento que elijas lo que quieres ser, hacer o tener, descubrirás las creencias que impiden tu camino. Van a surgir. Entonces trata de cambiar tus quejas para que éstas sean tus metas o intenciones. Así que, ¿qué es lo que deseas?
 
Escribe lo que deseas ser, hacer o tener. Un estudio de Brian Tracy reveló que las personas que simplemente pusieron sus deseos sobre papel y luego guardaron la lista, descubrieron que un año después el 80% de lo que escribieron se hizo realidad.
 
¡Escribe lo que deseas! (ser, hacer, tener en su vida)
 
¿Escribiste muchas metas?
 
A veces la gente se siente avara cuando comienza a pedir lo que desea. Sienten que están quitándole a los demás.
 
La mejor manera de vencer esta creencia restrictiva es asegurarse de que tambien deseas que los demás prosperen.
 
Es decir, si quieres una casa nueva, pero no quieres que su vecino tenga una, estás bloqueando con tu ego y eso es avaricia. Pero si quieres una casa nueva y piensas que todo el mundo debe tener una, entonces estás sintonizándote al espíritu creativo y atraerás o serás llevado a esa casa nueva.
 
La verdad es que no hay escasez en el mundo. El universo es mucho más grande que nuestros egos y puede suministrar más de lo que demandamos. Nuestra función consiste simplemente en pedir con sinceridad lo que deseamos. El deseo que tienes proviene de tu espíritu interior. Honra este espíritu escribiendo lo que realmente deseas tener, hacer o ser:
 
Ahora escribe una meta o intención, algo que de verdad quieras tener, hacer o ser.
 
El enfoque es poder. Repasa ambas listas y mira cuál meta o metas saltan a la vista. ¿Cuál meta o intención tiene mayor energía, o carga, en ella? Una meta debe intimidarte un poquito y emocionarle mucho.
 
Y recuerda que siempre puedes combinar metas. No tiene nada de malo expresar algo así: "Quiero pesar 54 kilos, tener un Ferrari nuevecito y cincuenta mil euros en mi cuenta bancaria, para Navidad."
 
Escribe la intención más potente que puedas escribir:
 
Ahora, este es el paso final: Escribe tu intención como si ya fuese una realidad. Es decir, "Quiero pesar 54 kilos, tener un Ferrari nuevecito y cincuenta mil dólares en mi cuenta bancaria, para esta próxima Navidad" se convierte en "¡Ahora peso 54 kilos, tengo un Ferrari nuevecito y tengo cincuenta mil dólares en el banco!"
 
Y recuerda, lo que escribes hoy, mañana lo tendrás.
 
Joe Vitale
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